Diana Carolina Hernández B.

Colombia

EXPERIENCIA 2


Buenos días, mi nombre es Diana Carolina Hernández Bedoya, de la ciudad Ibagué, Colombia. El 11 de abril de 2011,  fecha en la cual fallece mi padre, yo estaba cursando 5° semestre de mi carrera, mi madre no tenía empleo y a partir de ese momento mi familia quedó económicamente en cero, a lo que se sumaba  la ausencia de mi papá principalmente en el aspecto sentimental. Fue así como llegó la preocupación por todas las obligaciones económicas que teníamos, siendo la más relevante el pago de mi semestre ya que éste constituía una suma de dinero que se nos hacia muy difícil reunir. En lo que concierne al pago de recibos domiciliarios, mercado, transportes, salud y otros, lo obteníamos vendiendo productos por catalogo, comida como tamales y empanadas, y yo arreglaba las uñas de los manos y pies de las personas que conocida, además de eso mi mamá desempeñaba labores de ama de casa a nuestra familia y yo le ayudaba.
Empezó entonces la disciplina con nuestra practica budista en todos los ámbitos, era lo único teníamos en un momento así. Cuando se aproximaba el pago del semestre yo sentía un ardor en mi estomago, la gastritis se me alborotaba totalmente yo pensaba que hacer con tanta presión por el pago de mi deuda universitaria, lloraba de preocupación porque no quería dejar de estudiar y tampoco podía hacerlo, en ese momento yo misma analizaba y me decía: que mas camino tengo, solo entonar y confiar, de alguna parte saldrá el dinero.
Y así practicamos mi mamá y yo, mucho daimoku en grupo e individualmente, participación en reuniones y en todas las actividades que se realizaban en nuestra ciudad y a nivel de Colombia, además de colaboración con labores de aseo en el hogar donde nos reuníamos. Nos retamos fuertemente y se presentaron muchos inconvenientes, se nos daño la lavadora, la licuadora, el equipo de sonido y hasta mi mascota se enfermo y luego fue mordido por otra mascota de la familia, esto generó más gastos.
En estas circunstancias, yo me dije alguien me tendrá que prestar dinero para pagar mis estudios, así que a mi madre y a mi se nos ocurrió entonar por el esposo de mi tía la menor, él en ese entonces tenía un excelente cargo y recibía un sueldo elevado. Yo necesitaba llegar al corazón de él, a su budeidad para conseguir el préstamo. Y efectivamente, él me prestó el dinero para pagar mi semestre de la universidad en tres oportunidades.
Mi padre era pensionado, de manera que sus hijos menores de 25 años tenían derecho a recibir una mensualidad, siempre y cuando estuvieran estudiando y además la esposa y cónyuge tienen el mismo derecho pero de forma vitalicia. Yo realice la solicitud para recibir la mensualidad que me correspondía, proceso que demoró dos años aproximadamente y durante ese tiempo yo debía seguir pagando mis estudios. Durante esa temporada tuvimos la oportunidad de realizar una práctica budista muy activa y profundizar nuestra fe. De dos hijos, gracias a mi práctica, yo fui la primera en recibir el derecho pensional.
Gracias a los problemas económicos que atravesamos en nuestra familia durante esa época, y a mi práctica, se constituyó un extraordinario período de aprendizaje y crecimiento, aprendí a distribuir el dinero de forma sabia para cubrir todos los gastos, a nunca desperdiciar los alimentos, a utilizar los recursos naturales como el agua en el uso del hogar de forma inteligente, a reutilizar y reciclar.
El Gosho que mas me motivaba y con el me identificaba en ese momento fue: "Sufra lo que tenga que sufrir; goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida, y siga entonando Nam Myoho Renge Kyo, pase lo que pase. ¿No sería esto experimentar la alegría ilimitada de la Ley?"
Debo señalar que el cobro de la pensión que me correspondía se vio suspendido sin motivo alguno en dos oportunidades por seis meses. Ese fue un tiempo de mucha preocupación ya que tenía toda la documentación al día y debí realizar viajes a la capital de mi país para solucionar el problema, encontrándome con perdida de papeles y traspapelamiento de los mismos. Eso fue todo un reto y siempre solucioné y salí victoriosa. 
Ahora ya estoy próxima a cumplir mis 25 años de edad y mi objetivo personal es iniciar mi vida profesional oficialmente, esto debido a que durante este lapso de tiempo me gradúe de mi carrera profesional, de unos programas técnicos y una especialización. Me siento muy agradecida por todo lo que he aprendido y podido transformar hasta el momento. Ahora, ya me encuentro iniciando otra etapa de mi vida en donde desde luego voy a enfrentar otras circunstancias diferentes a las ya vividas pero no tengo miedo a esos retos pues tengo mi práctica budista y lo que se presente estoy segura que lo voy a transformar con esfuerzo y dedicación.

Muchas gracias por escuchar mi experiencia.