María Esther Triana


Colombia


Muy buenos días, mi nombre Maria Esther Triana, vivo en Bogotá, Colombia, escuche del Budismo de Nicheren Daishonin  hace 23 años por medio de una de mis hermanas, y solo 10 años después el 23 de octubre del 2002 comencé a practicarlo, cuando otra hermana me invitó a hacer gonguio con ella, por ese tiempo vivíamos juntas, mi frase de respuesta a su invitación fue “No tengo nada que perder y sí mucho que ganar”.
Hoy mi experiencia es acerca de superar las adicciones. Hace 5 meses tome la decisión de enfrentar las adicciones a las drogas que tienen mi hermana y sus 2 hijos, con quienes viví 14 meses, tiempo en el cual me di cuenta de esta situación, debido al cambio de comportamiento de ellos, por las discusiones y agresiones continuas y sin motivo que tenían entre ellos, hacia mis padres y conmigo, e incluso me hacia temer por la integridad física de mis padres y la mía, situación que me llevó a verme en un callejón sin salida. He sufrido muchísimo al ver a mis seres queridos en esa situación, sin estar consientes de lo que están viviendo y a la vez vivir un estado de ira e infierno constante dentro de la casa.
Recibí aliento y apoyo de mis amigas en el grupo budista Civilización Galáctica. quienes habían vivido y afrontado experiencias similares. Comencé orando para tener el coraje y la valentía de afrontar a mi familia con un dialogo de respeto mutuo y no permitir mas el maltrato hacia mis padres y hacia mí.
Comencé a entonar daimoku, a estudiar con mayor determinación, a desafiarme para ofrendar una oración sincera y hacer surgir mi fe, para elevar mi estado de vida, tomando conciencia de que los estados de ira e infierno también están enraizados en mi.
Les cuento que lloré muchas veces, porque justamente cuando estaba entonando daimoku mis familiares iniciaban discusiones y peleas sin motivos, e incluso emitían palabras hirientes en contra de la práctica, parecía como estar haciendo un exorcismo.
Transcurrieron 20 días, cantando 4 horas diarias y 1 hora acompañada de mis padres, cuando se presentó el momento oportuno para el dialogo, fui clara y precisa acerca de las agresiones, ofensas y desmanes recibidas por parte de mi hermana y de uno de mis sobrinos, también aclare las decisiones a las cuales había llegado junto con mis padres, sin embargo no fuimos capaces de sacarlos de la casa, pero sí de exigirles una cuota para el pago de los servicios y su comida la cual no fue muy bien aceptada. Sin embargo yo cumplí al pie de la letra los compromisos pactados así como las acciones a ser llevadas a cabo. Sé y estoy consciente que gracias a mi practica, con determinación, convicción y fe, saqué el coraje y la valentía  por la cual había estado orando para enfrenar esta situación en mi familia. Ésto hizo que pararan las hostilidades y los insultos.
Seguí entonando Nam Miojo Rengue Kio fuertemente, me uní a los maratones de daimoku de 10 horas dentro en el Grupo Civilización Galáctica y participé en las actividades de la SGI Colombia. En ese lapso de tiempo se generaron situaciones como la intervención del gobierno a los lugares de consumo y distribución de drogas en la ciudad de Bogotá. Mientras veía a mi hermana cada día más consumida, habiendo bajado cerca de 15 kilos, sentí que debía llegar a la raíz de la adicción y mi actitud debía ser desafiarme como si fuera yo quien consumía.
Se llevó a cabo un estudio en el grupo de budismo sobre las adicciones y la raíz de ellas. Allí encontré la respuesta y asumí dejar el hábito del cigarrillo que tambien es una adicción. Comencé por invocar daimoku orando para encontrar la raíz de esta adicción en mi vida, y recordé que a los 15 años me sentí desilusionada de mi misma y de mi padre por no lograr ingresar al colegio en la jornada diurna. Afloraron sentimientos de abandono y de grandes responsabilidades de adulto que tuve que asumir desde pequeña. Recuerdo que mi sufrimiento me llevó al llanto muchas noches porque no aceptaba estar en estas condiciones y comencé a aprender a fumar. A lo largo de mi vida solo dejé el cigarrillo por dos años durante los embarazos de mis 2 hijos, luego regresé a él.
Al descubrir estos sentimientos que mi ser albergaba, reconozco que esto es parte de lo que tenía que vivir y que los sentimientos del pasado no me afectan para nada. Al comprender lo ocurrido y que mi padre y yo no somos culpables de nada, ya no hay excusa para seguir fumando.
Después de estas profundas reflexiones contraje una bronconeumonía que me duró 15 días, tuve fiebre alta, dolor general, sibilancia al respirar, tos con sonidos fuertes y disfonía, la cual con daimoku y medicamentos logre superar. He seguido entonando por terminar de erradicar mi adicción al cigarrillo, los deseos de fumar son muy leves, solo aparecen de vez en cuando, y hasta incluso siento rechazo y nauseas por el cigarrillo.
Mis tres familiares que sufren de adicción están viviendo solos en la casa, han asumido sus responsabilidades como son pagos de servicio y comida, se que ha sido difícil para ellos aprender, ya que llevaban viviendo sin cumplir responsabilidades cerca de 18 años. Con respecto a mí, vivo en un apartamento con mis hijos, que esa es otra experiencia que les contare en otra oportunidad. ya que una de las metas que me propuse fue separar a mis padres de ellos, quienes son personas de la tercera edad, y ahora viven en un lugar cómodo, tranquilo y armonioso donde realizan su práctica diaria.
Los encuentros familiares una vez al mes se han vuelto gratos y provechosos. En una ocasión se percataron que ya no fumo.  Quedaron sorprendidos. Les comenté que mediante el  proceso de cambio interior que he realizado a través de la práctica lo había podido superar.
Sé que mi hermana y sus hijos siguen consumiendo y que a veces el dinero no les alcanza para la comida del mes debido a que no saben priorizar sus necesidades. Yo sigo orando por ellos para que superen la adicción.
Mis padres comprenden que mi determinación en la fe me llevó a transformar mi adicción y que con mi ejemplo ya he logrado que transformen sus vidas.
Mi determinación es continuar entonando daimoku y participando en las actividades de la Soka Gakkai Internacional de Colombia para cumplir mi misión que es transformar el karma de drogadicción en mi familia que se erradique completamente.
Las siguientes frases me han alentado durante todo este proceso de transformación. Una frase de nuestro maestro Ikeda que dice “Deben ser fuertes. No hay esperanza de que triunfen en este mundo caótico si son débiles. Digan lo que digan los demás, es importante que desarrollen su capacidad y la empleen. La fe firme, por supuesto, es el medio por excelencia para extraer la fuerza interior. Todos ustedes tienen su propia e importante misión”. Y un párrafo del gosho -La felicidad en este mundo- que dice “Sufra lo que tenga que sufrir; goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida, y siga entonando Nam-myoho-renge-kyo, pase lo que pase. ¿No sería esto experimentar la alegría ilimitada de la Ley?” (Los escritos de Nichiren Daishonin, pág. 715.)
Doy infinitas gracias a mi mentor Daisaku Ikeda, a Mónica Lema por su apoyo incondicional y por crear el Grupo Civilización Galáctica. Tambien agradezco al Grupo porque el aliento y apoyo que he recibido me ha permitido profundizar mi práctica y ha sido el mejor apoyo que he tenido de la Soka Gakai Internacional.
Muchas gracias por permitirme compartir esta experiencia.